En el mundo del fútbol, son muchos los jugadores supersticiosos. Los hay que tienen un cierto ritual que realizan antes del partido, los que no se desprenden jamás de sus amuletos o los que apuestan siempre por un dorsal para su camiseta. ¿Quién no recuerda el 1+8 que eligió Zamorano para no abandonar su 9 al cedérselo a Ronaldo a su llegada al Inter? Pues precisamente de superstición y del número 18 quería hablar hoy. La superstición es mía en este caso, al menos de momento. Y el número 18, se refiere al dorsal del Real Madrid, que es para mí desde hace unos años un número maldito en el Real Madrid.En el verano de 2004 el Madrid fichaba a Woodgate, que escogía el número 18 para llevarlo en su espalda. A mí el inglés siempre me pareció un enorme central, pero todos sabemos cuál fue su suerte en España: ninguna. Lesión tras lesión, Jonathan tan sólo pudo jugar 12 partidos en dos temporadas. En su debut ante el Athletic de Bilbao, un año después de llegar, se metió un gol en propia y luego le expulsaron. Pero no se hundió, y en pocas actuaciones se hizo con el cariño de la hinchada. Una vez más las lesiones impidieron a Woodgate triunfar en el Madrid, y al poco de comenzar la eliminatoria en octavos de Champions ante el Arsenal de Henry, tuvo que abandonar el campo casi llorando. Ese día su misión era marcar al francés, que aprovechó su ausencia y marcó un golazo en el Bernabeu y puso muy cuesta arriba el pase a cuartos para el equipo madridista. Woodgate volvió a su país ese verano y pronto (en cuanto se lo permitieron sus lesiones) demostró de nuevo su alto nivel como central. Pero en Madrid se dejó algo, el dorsal de su camiseta.
Cassano llevaba medio año ya en el Madrid cuando decidió cambiar el 19 por el 18. En esos primeros meses marcó un gol al Betis en Copa en su debut y otro muy importante en el derby ante el Atleti. Y no se recuerdan más buenas actuaciones de Cassano con el Madrid. Con el número 18 llegaron las discusiones con Capello y los kilos de más, ganados a base de compartir fiestas y cruasanes con Ronaldo.
Saviola fue el siguiente en heredar el dorsal 18, en el verano de 2007, cuando llegó al Madrid sin coste de traspaso. Unos dicen que lo trajo Mijatovic y otros que Portugal, pero el tema es que Schuster nunca confió en el argentino y a día de hoy todavía se puede decir que Saviola no pasará a la historia del Real Madrid como un gran jugador.
Saviola fue el siguiente en heredar el dorsal 18, en el verano de 2007, cuando llegó al Madrid sin coste de traspaso. Unos dicen que lo trajo Mijatovic y otros que Portugal, pero el tema es que Schuster nunca confió en el argentino y a día de hoy todavía se puede decir que Saviola no pasará a la historia del Real Madrid como un gran jugador.
El pibito decidió deshacerse del peso del número maldito para coger el 9, aunque ello no haya aumentado su suerte, ni sus minutos sobre el campo. Pero el caso es que el 18 volvió a quedar libre y le tocó a Rubén de la Red. El madrileño llegaba después de una temporada espléndida en la que se había convertido en una de las revelaciones de la Liga gracias a su buen hacer en el centro del campo del Getafe, que le sirvió para formar parte de la lista de Luis Aragonés para la Eurocopa, marcar un gol ante Grecia y ganar el título que más brilla en su palmarés. A pesar de contar poco en el inicio de la temporada para el entrenador del Madrid, se hizo un hueco en el once de Schuster a base de buenos partidos en la medular. Hasta que en el parido de Copa del Rey en el Stadium Gal de Irún se desplomó por un síncope, y desde entonces no volvió a jugar ni a entrenar. El club le quitó la ficha para poder inscribir al nuevo y flamante fichaje, que además de ficha hereda dorsal, Julien Faubert. Mi deseo, lógicamente, es que el francés consiga deshacerse de la maldición, pero lo cierto es que parece condenado a sufrirla. Su fichaje ha sorprendido a todo el mundo, incluído el propio Faubert. Muchos son los que se alegran de que tan sólo sea una cesión y confían en que volverá por donde vino el próximo verano. Y entonces, el número 18 de la camiseta del Real Madrid volverá a quedar libre. Además de los mencionados, también sufrieron la mala suerte que conlleva portar el dorsal maldito canteranos como Víctor, Portillo y Núñez. Desde que existen los números fijos en la liga española tan sólo Alkorta y Karanka han conseguido sobrevivir a él. Dos centrales con carreras similares que llegaron al Madrid desde el Athletic de Bilbao. ¿Debería pues el Madrid fichar a Amorebieta para acabar con la maldición?