Llegó lo importante y España perdió. Estados Unidos, a quien injustamente nadie tuvo en cuenta hasta ayer, hizo su partido y ganó con claridad a una selección que llegó al encuentro con un exceso de confianza y lo acabó con falta de ella. Las cosas claras, la 'roja' no jugó bien. Jugar bien es algo que no tiene que ver con estilos, jugar bien es que te salgan las cosas, y ayer los jugadores españoles estuvieron muy imprecisos. En general, Del Bosque ha desnaturalizado un poco el estilo que nos hizo grandes; en particular, a muchos nos cuesta entender que Riera jugase 78 minutos y que el primer sustituido fuera Cesc justo en el momento en el que se echaba el equipo a su espalda. Luego a parte, y por si todavía queda gente que no se ha dado cuenta a estas alturas, el fútbol es fútbol y tiene estas cosas. No tener nada que perder y muchas ganas de ganar ya son argumentos sólidos para luchar duro por un partido. Los americanos quisieron ganar y confiaron en ello en todo momento, convencidos de que su estrategia podía llevarles a a la final. Y yo, después de todo, me alegro por ellos.
Hablar de la Copa Confederaciones y no mencionar a Telecinco y en particular a J.J. Santos es imposible. Y lo es de verdad, porque el peor comentarista del mundo se convierte en parte del espectáculo. Jota provoca poco debate en su audiencia pues la unanimidad es latente en torno a sus retransmisiones, es el ejemplo más claro del escasísimo nivel del periodismo deportivo en este país. El jefe de deportes de una de las cadenas más vistas de España es, siendo benevolentes, un auténtico inútil.
Una buena noticia es la llegada de un central al Real Madrid. Por fin se ficha algo realmente necesario y sin sobreprecio. Creo que Raúl Albiol tiene nivel para jugar en el Madrid y de entrada me parece un buen fichaje por 15 millones. Lo único que me llena de dudas es su cabeza no precisamente llena. Pero también por esa razón, intuyo que no tardará en adaptarse al equipo y pronto hará amigos en sus compañeros de zaga Pepe, Ramos o Marcelo. Por otro lado, resulta verdaderamente curioso cómo el Valencia es capaz de dejar que una de sus joyas vaya a la capital tan fácilmente, después del 'caso Villa'.